Defensa del territorio y turismo comunitario: habitares en resistencia contra el turismo convencional

Introducción

¿Por qué cada vez existe más desconexión entre el campesino y el trabajo agrario tradicional? ¿Por qué decide dejar de ser un trabajador especializado a ser mano de obra no “cualificada” en cualquier hotel de la Riviera  Maya? (obrero de la construcción, camarero de hotel, etc.) 

La migración de territorios rurales a urbanizados provocan una transformación en el habitar de las personas que deciden migrar para tener una “mejor calidad de vida” en estos “polos de desarrollo y bienestar”. La expansión desmedida del turismo convencional ha alterado la forma de habitar los territorios, por lo que nos surge la inquietud: ¿es posible concebir un modelo turístico que no despoje, que no colonice y que no separe a las personas de su tierra?

Desde la creación de Cancún en 1970 se ha fomentado un modelo de desarrollo basado en el turismo, que en años más recientes, dio como resultado una franja costera conocida como la ‘Riviera Maya’: un territorio transformado principalmente para satisfacer al sector turístico y que afecta la dinámica territorial de toda la Región Maya Peninsular (RMP) –comúnmente conocida como Península de Yucatán–; esto lo podemos ver, por ejemplo, comparando el número de habitantes de Quintana Roo que es cercano a 1.9 millones, mientras que el número de turistas en 2024 fue casi de 33 millones. En este escenario, las modificaciones al hábitat pueden verse en el crecimiento de la mancha urbana en ciudades cercanas a los polos turísticos de la Riviera, lo que se traduce en una mayor demanda de recursos que no solo abastecen a una población local que creció 37 veces en 50 años, sino también a la enorme cantidad de turistas que visitan cada año estos destinos, casi 18 veces más grande que la cantidad de habitantes.

Como parte de la RMP, el estado de Yucatán también ha sido transformado por la expansión descontrolada del modelo de turismo convencional. Este modelo turístico no ha sido equitativo ni respetuoso con las culturas locales y cuando éstas prácticas mercantilistas se insertan en los territorios depredan y consumen todo a su paso.

Mapa extraído de la Conferencia Virtual “Una relación articulada y excluyente: la turistificación y gentrificación en la Península de Yucatán” dentro del “Primer Coloquio: Lecturas del Tren Maya, la mayanización y el turismo en la Península de Yucatán”.

La semilla de esta idea fue plantada gracias al Seminario de Producción Colectiva “Habitar(nos) en la península: pensar, hacer y resistir el territorio” y por la reflexión en nuestro quehacer diario como parte del equipo operativo de la red de turismo Co’ox Mayab, así que hemos decidido escribir acerca de este tema en particular, nacido de la combinación de varios temas ligados inherentemente: hábitat, habitar, defensa del territorio y turismo comunitario.

Hábitat, habitar y territorio

Para entrar en contexto, nos gustaría diferenciar el habitar, el hábitat y el territorio. Entendiendo el hábitat como el entorno físico en el que se desarrollan las formas de vida y donde se representan los elementos y relaciones que componen el territorio, mientras que el habitar podemos entenderlo como la acción continua de apropiarse del territorio, de darle sentido, de cuidarlo y de construir la vida en él; es también la forma en la que una comunidad se entrelaza con su entorno, generando identidad y pertenencia.

Por otro lado, tenemos el territorio más allá de una porción de tierra delimitada por fronteras geopolíticas, siendo este según Jiménez Ramos (2019) todo “espacio de la vivencia, la convivencia, la copresencia de cada persona en su comunidad, y es resultado de complejos procesos de construcción social y de interacciones que expresan el cómo se vive, percibe, representa y cómo éste es apropiado”. Básicamente, los significados, historia, memoria y relaciones sociales construidas por los sujetos que lo habitan.

Entonces, ¿de qué manera se habita en territorios en donde el turismo convencional poco a poco ha transformado el espacio? Cuando la turistificación se apropia de los territorios, desde el territorio más próximo como el cuerpo hasta los más amplios como el hogar o las ciudades, los uniforma y los somete a las lógicas del mercado, las comunidades son desplazadas simbólica y físicamente; sus prácticas culturales se folklorizan, sus espacios de vida se privatizan o se encasillan solamente en “zonas turísticas”, lo que obliga a quienes habitan a cambiar sus hábitos de vida para volverse “prestadores de servicios turísticos” y de esta manera son despojados de su identidad y prácticas tradicionales.

En este sentido, el trabajo de Co’ox Mayab representa una contrapropuesta frente a estas prácticas demoledoras; a través del turismo comunitario las cooperativas han demostrado que es viable no sucumbir por completo ante estas formas de “desarrollo” que presionan para hegemonizar la vida, y que también es posible generar una economía local sostenible sin renunciar a la defensa del territorio, la conservación ambiental y sus tradiciones. Creando realidades donde el turismo nace, crece y se fortalece en las comunidades.

¿Cómo la forma de habitar el territorio de las comunidades que integran la red Co’ox Mayab implica una resistencia ante el fenómeno de la turistificación?

Uh Najil Ek Balam: una oportunidad ante la migración juvenil

La comunidad de Ek Balam, ubicada a 175 km de la ciudad de Mérida y a 172 km de la ciudad de Cancún, forma parte de la región milpera del estado de Yucatán, donde la principal actividad económica es la agricultura: en específico el trabajo en la milpa. Al día de hoy, en esta región son los adultos mayores los que se dedican al campo, ya que muchos jóvenes deciden migrar en busca de empleos que dejen mayor remuneración económica. Debido a este fenómeno, en el pueblo surgió la necesidad e interés de mantener a la juventud vinculada con las prácticas tradicionales de la comunidad.

Ek Balam colinda con la zona arqueológica del mismo nombre, por lo que “a partir de 1994 (año en la que la ZA fue abierta al público), trajo consigo una alta afluencia de visitas” Cuando Uno Somos Varios, 2023. Es en este contexto que se sitúa el trabajo de la cooperativa Uh Najil Ek Balam, pues desde su conformación en el año 2000, funciona como un ancla generadora de empleos que intenta evitar que hijos y nietos se desprendan por completo de la comunidad y a la vez (re)valoricen los saberes tradicionales.

“Hemos visto que donde vivimos el turismo deja algo. Y empezamos a pensar que si nosotros también creábamos un lugar turístico, también nos ayudaría a que nuestros hijos tuvieran un lugar donde pudieran ganar algo de dinero. Por supuesto, aquí no es mucho, pero es mejor que tener que irse, arriesgarse cada semana o cada quince días para ir a Cancún o a la costa caribeña. Además, cuando se van, a menudo vuelven con malos hábitos: drogas, alcohol y delincuencia. Los queremos aquí, no queremos que se vayan. Y por eso creamos este lugar para que se queden. Manuel Ay Tuz, socio fundador de la cooperativa” Cuando Uno Somos Varios, 2023.

Hijos y nietos de los socios de Uh Najil Ek Balam han tenido la oportunidad de cursar estudios de educación media-superior y superior; estos saberes son aprovechados para fortalecer el área comercial y de promoción de la cooperativa: mejorando la página web de la organización para facilitar la promoción y venta de los viajes que ofrecen. 

Ser guía en su propia comunidad, guiando sus propios tours comunitarios, es una opción atractiva para algunos jóvenes del pueblo, pues tienen la oportunidad de poder ser empleados en la sociedad cooperativa que crearon sus padres. 

Encontrar hobbies (o pasiones) relacionados con los viajes que ofrecen les hizo crear un sentido de pertenencia al territorio: jóvenes que tuvieron un acercamiento a la observación de aves encontraron una actividad que no solo es recreativa, sino una herramienta para fomentar la conciencia ambiental y el respeto por el entorno, así como (re)conocer(se) así mismos como un ser más dentro del hábitat. Además, añade un nuevo quehacer en la pluriactividad campesina que les permite generar un ingreso económico extra. 

A pesar de que el turismo es un fenómeno que se encuentra muy presente en la comunidad, las personas adultas mayores continúan sus prácticas de resistencia en el trabajo del campo, ya que varios socios de la cooperativa integran sus labores campesinas con el trabajo turístico.

Esta simultaneidad de actividades es en sí un gran acto de posicionamiento al no sucumbir por completo a las garras del turismo. Mantener en las prácticas, pero también en lo simbólico, la importancia de preservar su cultura, sus saberes y su cosmovisión, son, en nuestra consideración, formas muy claras de resistir.

¿Deseas conocer más acerca de como ha sido el salto de la milpa al turismo? Visita Ek Balam para explorar un sistema agrícola mesoamericano, nadar en un asombroso cenote y descubrir el sitio arqueológico de Ek Balam. Disfruta del perfecto equilibrio entre cultura y naturaleza con este tour. 

Ya’ax Tekit: la conservación y territorialización del solar maya.

Hablamos de una comunidad ubicada a 70 km al sureste de Mérida y a casi 350 km de Cancún, con una rica herencia biocultural y que al igual que cualquier persona o grupo humano, ha modificado constantemente su forma de habitar el territorio a lo largo del tiempo.

Nos gustaría remarcar dos momentos importantes en estas modificaciones: la década de los 70’s cuando se cambió la actividad henequenera por la confección de guayaberas como principal actividad económica y en años más recientes el aprovechamiento turístico del patrimonio biocultural de su comunidad.

Este aprovechamiento sustentable desde el turismo comunitario por parte de la cooperativa local permite, por un lado, evitar los procesos de urbanización desordenada del hábitat, precarización de los empleos y marginación de poblaciones vulnerables, fenómenos que son propiciados por el turismo convencional; por otro lado se fomenta la (re)valoración del patrimonio biocultural y las formas de vida tradicionales, fungiendo así como un motor de arranque para su apropiación y conservación, a través de actividades como el manejo de un solar maya.

Habitar y cuidar del solar maya tradicional -entendiéndolo como una unidad territorial, ecológica y familiar- es ser parte de un sistema complejo que tiene como principal objetivo sostener la vida de quienes lo habitan.

Este conjunto de elementos y sus relaciones les permite realizar actividades productivas como el cultivo de plantas comestibles y medicinales, cría de animales, producción de materiales de construcción y utensilios, entre muchas otras. Haciéndolo un modelo de aprovechamiento circular que reduce la necesidad de usar recursos externos y por lo tanto, afirmar este territorio como un sistema sustentable.

“Yo creo que algo importante de formar alianzas con otras comunidades y otras cooperativas es visibilizar la actividad que nosotros hacemos, porque al menos en la región el turismo comunitario no es una actividad muy conocida. Normalmente cuando se habla de turismo, sobre todo en la región, hace mucha referencia a Cancún, entonces lo que nosotros ofrecemos es algo más allá del turismo de sol y playa, del turismo convencional, porque pues este tipo de actividades genera menores impactos, da beneficios a las comunidades, y para la mayoría es una actividad complementaria a sus actividades cotidianas. Gloria Dzib Collí, presidenta de la cooperativa.” Cuando Uno Somos Varios, 2025.

Así pues, fomentar la producción y reproducción de estos sistemas beneficia al hábitat –esta vez conceptualizado desde el campo de la ecología– de especies no humanas y la humana –incluyendo al sistema sociocultural– aumentando así la biodiversidad de otras especies que habitan el territorio con nosotros.  Del mismo modo contribuye al sustento de las familias que habitan en solares, pues estas pueden beneficiarse de sus productos al comerciar con ellos o al ofertar visitas al solar como un servicio de turismo comunitario, siendo estas dos prácticas de habitares en resistencia.

Pero esta no es la única práctica de habitares en resistencia que hemos identificado en Tekit, pues como parte del proceso de territorialización la cooperativa rehabilitó en 2020 un sendero en el k’aax (monte o selva), principalmente los jaltunes –también llamados sartenejas, que son huecos formados naturalmente en la piedra del suelo– con el fin de ofrecer una fuente de agua a la fauna silvestre, sobre todo en la temporada de sequía, lo que en sí mismo reconoce el valor de la vida de estos habitantes y a su vez, aprovecha su presencia para que las personas de la comunidad puedan apreciar su valor estético, cultural y los servicios ecosistémicos que ofrecen. Por si esto último no fuera suficiente, también se hace un aprovechamiento turístico del sendero rehabilitado al ofrecer recorridos de xoc ch’ich’ (observación de aves).

Descubre la vida cotidiana de esta comunidad con el viaje “Mayas de Ayer, Mayas de Hoy”: en esta excursión de un día a Tekit hornea pan artesanal en un horno de piedra y visita una casa tradicional maya. Conoce la producción de abejas meliponas y guayabera, por último, descubre el sitio arqueológico de Mayapán.

Conclusión

La defensa del territorio frente a la turistificación no es una lucha que se gane únicamente a través de confrontaciones directas; como hemos expuesto anteriormente, es una batalla que se defiende desde el habitar cotidiano de las comunidades. Está en la vida diaria, en la relación con la tierra y en la preservación de las tradiciones donde reside una gran fortaleza para resistir presiones externas. Uh Najil Ek Balam y Ya’ax Tekit son solo dos de los muchos ejemplos de resistencia que existen en la RMP. Muestra de ello es la Alianza Peninsular para el Turismo Comunitario (APTC), que integra los esfuerzos de cuatro redes estatales de turismo comunitario en Yucatán, Campeche y Quintana Roo, quienes a raíz de encontrar retos en común deciden aliarse y fortalecerse entre sí frente “a las crisis vinculadas a la vulnerabilidad ambiental, económica, política, socioterritorial y sanitaria que recurrentemente y de manera acoplada experimentan los actores turísticos de la península de Yucatán.” Cuando uno somos varios, 2023.

En este sentido, creemos que el pertenecer a una red de turismo comunitario conformada por comunidades geográficamente dispersas dentro de la RMP, también permite a las socias y socios de las cooperativas de Co’ox Mayab tener intercambios de experiencias con otras personas que habitan en contextos similares (más no iguales), conocer otras realidades, otras formas de habitar el territorio y tejer redes de apoyo para afrontar los retos que comparten.

Y, aunque sabemos que el turismo comunitario no es la salvación de todos los males, sí que permite ser un contrapeso al fomentar la gobernanza de las comunidades locales, reconocer a sus habitantes como actores con agencia en sus territorios y revalorizar los saberes ancestrales.

Redactado por:

Mariana Ramos Valencia

Emilio Guevara Sinencio

You may also like...